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lunes, 29 de agosto de 2011

L'heroi dels Alps

Kilian Jornet ha tornat a guanyar la UTMB.

martes, 29 de marzo de 2011

"La Montaña es mi papel en blanco"

Publicat el 29 de març de 2011 a El Mundo

Kilian Jornet, referente mundial en esquí de montaña y skyrunning, ofrece una lección de lucha en un libro


PAU FARRÀS / Barcelona - “Perder es morir, ganar es sentir. La lucha es lo que diferencia una victoria”. Esta frase forma parte del “Manifest de l'skyrunner” (corredor de los cielos), la motivación que durante años estuvo colgada en la pared del apartamento donde vivía Kilian Jornet, y resume el espíritu de uno de los mejores deportistas catalanes de la historia y referente mundial en carreras de ultrafondo alpino.


“El dolor no existe, está sólo en tu cabeza. Controlalo, destruyelo, elimínalo y continua. Haz sufrir a tus rivales. Mátalos”. Porque la fuerza, según explica Kilian, “no está en las piernas”, sino en salir a correr cada mañana llueva o nieve, en subir otra cuesta más cuando no siente las piernas de dolor, en apretar los dientes y mantener el ritmo cuando aparecen las náuseas, en olvidar el frío que hiela su sudor, sus lágrimas y su sangre para llegar a esa cima. Y luego coronar la siguiente, aún más alta.


De esta filosofía se nutre el libro que ha publicado Jornet,“Córrer o morir”, donde desnuda sus sentimientos en las carreras y retos que más le han marcado.

“Enfrentarme a un libro me hizo ilusión, pero también miedo. Mi papel en blanco es la montaña y esa sí la sé escribir con libertad”, confiesa el atleta a El Mundo sobre su libro, que repasa sus motivaciones, sensaciones y emociones en lugar de enumerar los triunfos. “No he querido hablar de lo que he ganado”, aclara. Posiblemente sería incapaz de realizar tal ejercicio de autobombo. Jamás saca pecho por sus éxitos. De hecho, el encanto del libro se basa en el retrato del esfuerzo que realiza Kilian a diario para conseguir sus metas. En el sufrimiento que esconde cada carrera ganada. En la lucha constante contra la adversidad que representan las pendientes más inclinadas, los calambres en los muslos y su propia mente, fortísima casi siempre, traicionera a veces.


Reciente campeón de la Pierra Menta, el equivalente al Tour de Francia del esquí de montaña, que ya había ganado en 2008 y 2010, Jornet también es dos veces ganador y recordman de la carrera más dura de Europa, la Ultra Trail Montblanc -160 kilómetros y 9.400 metros de desnivel completados en menos de 21 horas-.

Ha sido campeón del mundo en subir montañas tanto esquiando (este año) como corriendo (cuatro veces) y desde el 2010 se ha propuesto usar su don para superar retos en los que compite contra sí mismo. “Buscamos sitios interesantes pero si de paso descubro mis propios límites, mejor”.


Lo que pasa es que con Kilian Jornet los retos se convierten en récords. Por eso rebajó en ocho horas el récord de la travesía del lago Tahoe, en el interior de las montañas de Sierra Nevada, California, cubriendo 270 kilómetros en 38 horas sin apenas descansos. Así consiguió subir y bajar del Kilimanjaro (5.891 metros) en siete horas y cuarto recortando en más de una hora la anterior marca, cuyo dueño, el tanzano Simon Mtuy, guió a Jornet durante la aclimatación. Y también según esta filosofía logró atravesar los Pirineos en una semana.



Pero para Jornet lo pasado allí se queda: “Nunca debemos mirar atrás, siempre hay nuevos retos”. Este espíritu de superación, que entiende el esfuerzo como la medida de la alegría, se traduce en una visión genuina, casi pura, del deporte de alta competición: “Tomarse así el entrenamiento, disfrutar del deporte, abrir cada mañana las ventanas y ver aquella cima que te llama es la forma de ir siempre adelante”.


Así salta de la cama cada mañana para pegarse dos y tres horas corriendo como un rebeco. “El sacrificio no es algo negativo”, sonríe Jornet. Bajo una apariencia un tanto frágil y una presencia tímida, Kilian esconde una personalidad expansiva y una mentalidad inspiradora.


¿Y qué piensa del dopaje ahora que se habla tanto de él entre atletas? Contesta con otra pregunta: “¿El objetivo de hacer marcas o ganar competiciones es tener una beca, ganar dinero y ser famoso o ver que eres capaz de ello? Si te tomas el deporte como una forma de vida, y no como un medio para algo ajeno, te estarás engañando, y si es lo segundo, no estas respetando a los rivales”. Palabra de Kilian.


Per si teniu curiositat per conèixer dades fisiològiques del Kilian, cliqueu aquí. Però l'essencial de la persona és que és encantador.

lunes, 4 de octubre de 2010

Marató de Collserola

6'48 de la matinada, línia blava del metro, parada d'Horta.

- Mira a ese, se levanta temprano para ir a hacer footing.

Parla una cholaca mandíbulodeforme aclarint-li a la seva amiga que l'individu amb malles que seu just davant no és un home del futur, sinó un corredor.

A les 7 i poc, retrobats amb en Rutx i en Marc, ens dirigim al Velòdrom d'Horta a buscar les targetes i els xips per córrer la marató de Collserola. Ni han corregut més de 20 km seguits en sa vida ni han corregut una cursa de muntanya i allà van, a devorar 2.000 positius i els seus 2.000 negatius. Malalts.

Tret de sortida. Ni puta idea de quan tardarem. Marc desmenteix que hagi arribat begut. Els que fan la mitja marató són maricons. Les primeres pendents arriben als 200 metres de la sortida i s'allarguen fins que hem passat els dos km. Paciència. El Rutx es queda uns metres enrere, conservador en la sortida, i portem un ritme lleuger, però els pepinacos ens deixen enrere ben aviat. Nosaltres tranquils, es tracta de passar-ho bé, acabar i entrenar la resistència a la força (a les pendents) i el cap.

Els avituallaments es reparteixen cada poc km i els aprofitem per menjar i beure tranquils. Als darrers fins i tot estirem i n'hi ha un, el dels 30 km, on el Rutx s'asseu per recuperar-se d'una punyalada sobre el quàdriceps que li fa apretar les dents mala cosa.


Poc abans de la mitja marató, un corredor que ens anava darrere ens salva de perdre'ns perquè haviem escollit un mal camí. Sort. Gaudim els corriols saltironant com a cabres, siguin de pujada o baixada, com si fos una llei, com si no es puguessin recórrer d'una altra manera. Les rampes de pujada, més encara les tres o quatre que eren asfaltades, les fem caminant a bon pas, deixant enrere en alguna ocasió a aquells que feien el gest de córrer, mentre que intentavem baixar i fer les rases a bon pas, vora els 5 minuts el km en pla, més ràpids encara en baixades. Calculo que deviem caminar un 40-50% de l'estona, de manera que restant els 30-40 minuts d'estada als avituallaments vam córrer més de dues hores i mitja, proporció més que correcta i, sobretot, ben repartida per no carregar-nos en excés, per acabar sense massa desgast o patiment.

Finalment, menys de 6 hores, 100 persones davant i unes 50 darrere, felicitat per haver acabat tot i els rostres que duiem, més propis de Mathausen que d'una cursa feta per gaudir. Al blog del Rutx, totes les imatges, incloent el final de cursa al metro: qui vulgui és lliure de trobar-hi les 7 diferències amb el que pot ser el comiat de solter del Marc, canviant un metro per un avió rumb a Moldàvia, per exemple.


Durant la cursa, això sí, vam recordar els qui no havien vingut. Els pros de Cornellà (Vic, Charlio, Raül, Jordi, Dani), el poteras d'en Toni, l'Ignasi, en Carlos, que era a Londres, i altres amants de la muntanya com la Glòria i l'Óscar. Tal i com la vam fer, esperant-nos als avituallaments si algú tirava més, estirant quan ens calia, alimentant-nos i hidratant-nos en condicions i sense cremar-nos a les pendents, tots els esmentats l'haguéssiu acabat. A la propera, ja sabeu.

Per part meva, les sensacions van ser bones, les pendents, tant positives com negatives, semblaven fetes al meu gust, i només em van fer patir les baixades finals, quan tots plegats teniem els genolls carregats. En menys de dues setmanes, triatló olímpica...

lunes, 31 de mayo de 2010

Una semana para cruzar los Pirineos

Kilian Jornet unirá el Atlántico con el Mediterráneo corriendo 100 kilómetros al día por la montaña (Publicat a El Mundo-Catalunya el 30.05.10)


“La montaña te enseña a ser humilde”. Esa es, según Kilian Jornet (Sabadell, 1987), la mayor lección que le ha dado la vida y sólo así se explica la enorme modestia de un joven que es el mejor en lo que hace. Kilian es un icono de las carreras de montaña, ha reventado todos los récords que se ha propuesto batir y el lunes iniciará una travesía para recorrer los Pirineos en una semana.


No se tratará de batir ninguna marca, cuenta el atleta catalán, sino de enseñarle al mundo “nuestras montañas, que son impresionantes”. Y aunque no le da importancia, también anuncia el reto como un “entreno” y una forma de volver a su niñez, cuando completó el recorrido con su familia en 40 días, lo habitual para estas distancias alpinas. Esta vez, Kilian correrá 10 horas cada jornada para unir Hondarribia con el Mediterráneo. En total acumulará más de 700 kilómetros y 37.000 metros de desnivel positivo -el equivalente a tres Everest y medio- antes de poder bañarse en el Cap de Creus, su meta.


El catalán es, según rivales, médicos y técnicos, alguien sobrenatural tanto por condiciones como, sobretodo, por resistencia al dolor, pero él relativiza esos elogios. Lo cierto es que, más allá de competiciones y aunque le cueste admitirlo, Kilian se reta a sí mismo. Por eso este verano subirá al Kilimanjaro y el año pasado cruzó Córcega de norte a sur en 33 horas.


Los secretos para triunfar en pruebas tan largas, revela, son “el coco” y la pasión. Kilian disfruta con la montaña y la naturaleza, encuentra la motivación en la búsqueda de sus propios límites y se crece cuanto más duras son las condiciones. Esa es, para él, la diferencia. Criado en un refugio alpino de Font Romeu, donde casi aprendió a esquiar antes que a andar, reconoce que baja “lo menos posible a la ciudad” y que le cuesta entender otra forma de vivir que la suya. “El hombre”, teoriza, “en tanto que animal, tiene que volver a los orígenes, ya sean la montaña o al mar. Lo natural es lo real ¿Y qué hay de natural en las ciudades y el asfalto?”. Por eso, explica, le es muy fácil sacarse la pereza de encima y salir a entrenar cada mañana. “No es lo mismo dar vueltas a una pista que encontrarme, como hoy, corriendo rodeado de lagos y naturaleza”.


Kilian no pierde el sueño con ambiciones más mediáticas y no le motiva competir “en serio” en una maratón llana. “Uno debe hacer lo que le gusta” y lo único que le haría ilusión es que el esquí de montaña, su otra pasión, fuera disciplina olímpica, como está cercano. De momento, disfruta del “ambiente especial” de las carreras, en las que “los rivales son amigos” y “el objetivo es superar tus propios límites”. Cuando más cercanos los ha visto fue cuando, después del Ultra Trail Mont Blanc, la prueba más dura del mundo, tuvieron que ayudarle a ir a la ducha durante días. De experiencias como esa dice haber aprendido que “ante la montaña, uno siempre pierde”. Sólo que en su caso no es así.