Històries nocturnes, bogeria global, reflexions d'estar per casa, anècdotes amb suc, apunts d'actualitat i malaltia futbolera.


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martes, 20 de enero de 2009

Fa dos anys...

... enviava això per mail:

"Us comunico que ja tinc casa mes o menys fixa. Dic mes o menys perque queda una mica lluny de la facultat. Es la dels germans, que resulta que no queda a 5 minuts de la Uni, sino a 30, i a mes es una mica cara. Aixo si, ells son una meravella de gent, suposo que en aquest sentit no tindrem problema (Aquí no havia descobert que ell era un imbècil torracollons que maltractava psicològicament la seva germana-criada). De fet, fins i tot el seu gos Io (es diu aixi, Io) em cau be, i aixo que m'arriba al melic i d'una queixalada ben donada em podria arrancar el cap si vulgues. Pero no vol, perque ens caiem be.
Doncs aixo, que en dos dies m'he patejat mes de mitja Roma, quan dic mes de mitja es mes de mitja, sense dormir dues nits a un mateix lloc. He vist la tira de pisos, i la veritat es que encara ara dubto, per aixo els he dit als germans que de moment nomes fins febrer. Esculli el que esculli tinc la sensacio que m'estare perdent coses maques, aixi que es una decisio que m'assusta una miqueta.


De cara al febrer, si no em convens on soc, tindria tres opcions destacades: 1) una habitacio compartida en un pis amb mes Erasmus, lloc centrat al costat de la piazza Vittorio Emanuele (a la mateixa habitació on viuria un col·lega alemany de l'equip de futbol); 2) un atic al bellmig de Roma amb un arquitecte irania que viu amb el seu fill, la zona mes maca de Roma pel meu gust pero amb la pega que no tindria ambient juvenil al pis, i 3) una habitacio igualment compartida, a 2 minuts de la facultat, amb jardi i amb 3 noies i un noi mes a la casa.

Aquesta nit he dormit a un alberg, i ara fa una hora m'he adonat que m'havia deixat el neceser amb colonia, xampus, raspall de dents... i diners en metalic que volia tenir separats de la cartera! Pateja't mitja Roma, caga't en les putes linies de metro que s'espatllen continuament, en l'unic transbordament que hi ha a tota la ciutat, "scusi, questa matina mi dimenticado un necessair a quadri" i patapum, a la taula on l'havia deixat, "grazie mile a tutti!!!!!", 12 hores despres, i no s'ha mogut de lloc. Evidentment, aquesta informacio no arribara a oides dels meus pares, perque s'estressarien encara mes. Crec que ja els ho vaig dir un cop a Barcelona. Van sospirar mentre negaven amb el cap.

En fi, que han estat dies d'una mica de soledat, perque les dues noies amb les que vaig compartir pis al principi eren una mica muermo (una d'elles m'odiava segur), de caminar i buscar, de trobar a faltar fer unes rises, pero tambe d'aprendre forsa. M'hagues molat molt compartir-ho tot amb algu al costat, fos qui fos, pero tampoc ho canvio per res.

Dema ja anire a la facultat per veure quan comencen les classes si es que no han comensat ja, parlar amb els de relacions internacionals, apuntarme a un curs d'italia, veure si a la facultat tindre connexio a internet (soc a un locutori, ara), fer algun amic i veure si hi ha festes erasmus programades)."


Les faltes formen part de l'exotisme dels teclats extrangers. Eren els primers dies de somni, caminava de puntetes i obria molt els ulls. Setmanes després ja estava adaptat i els crits, el riure i la cervesa eren la norma. La fotografia de sota està feta un o dos mesos més tard que la de sobre. El matalàs està comprat per les visites de Germ-Irina-Jordi, l'estenedor està comprat per fer d'armari i l'habitació comença a omplir-se d'objectes que porta en Diògenes quan va begut.

jueves, 8 de mayo de 2008

Madriz

Ritornato già da Madriz, sorprendentements despierto, activo y entusisamado a pesar de a) haber dormido 4 horas desde ayer y b) ser culé, rememoro la fugaz visita a la capital del reino. He visto una Madrid bonita, bastante más megalópolis ya que Barcelona aunque sin esa personalidad y esa fuerza intangible que sí tiene mi ciudad, pero sobretodo he vuelto a ver a mucha gente que caminó a mi lado hace un año. En algún caso era la primera vez que volviamos a vernos, en otros no, pero nada evitó un permanente ataque de nostalgia. Personas maravillosas que me hacen sentir afortunado por conocerlas. Está, por supuesto, la distancia, la incertidumbre de no saber si en algunos casos tardaré un año o una eternidad en volver a gozar de su compañía, pero me siento emocionado cuando cierro los ojos y recuerdo cenas, conversaciones, paseos y tajas con gente verdaderamente entrañable.

He vivido? He querido? Como Pere Casaldáliga, cuando me pregunten algo parecido yo empezaré a dar nombres, y en Madrid viven algunos de ellos...

Laura, mi vecina ventana con ventana, con quién compartí tanta pasta al pesto y vueltas a casa con el maldito nocturno romano, parece mentira que ahora sepa tan poco de ella. Iñaki, cuanto tiempo también, qué poco costo ser su amigo, reir con él, echarle de menos. Álvaro, el cerdo, tan auténtico, tan bruto, tan sencillo, todo corazón. Zurita, chulo pero noble, divertido, imposible aburrirse a su lado, amable, burro, ácido. Edu, para mi un ejemplo de Erasmus y de persona, sin caretas, al segundo dia de conocerle ya le querías como a un hermano de toda la vida. Nano, casi media noche hablando como si no hiciera medio año que no nos vemos, impredecible como siempre, auténtico. Leti, una persona verdaderamente especial, la alegría de la vida, la carcajada por encima de todo. Y Dani, y Vero, y Mario, y Miguel...

Gente con la que merece la pena haberse cruzado.

jueves, 21 de febrero de 2008

Ritorno a Roma

4:40 de la madrugada y suena el despertador. Nunca he madrugado tanto, pero la ilusión es tremenda. Más de medio año despues, vuelvo a Roma. Bocata, cepillo de dientes, palestino y voy a abrir el metro. La ciudad está sorprendentemente viva, pero con legañas. Pillo el cercanías al límite, lo que me salva de una más que probable pérdida del avión. En el bus que me recibe en la estación del aeropuerto, un hombre se pone una corbata con gomas, de las falsas. Miro los quioscos y aún no hay ningún periódico. Nada que facturar, todo en orden, y yo por fin sentado camino a Roma, en una ventana al lado del ala, como me gusta.

9 de la mañana, he estado a punto pero no he podido dormirme en mi asiento. Del avión voy directo al tren y ya veo gomina y gafas de sol cuando casi no hay luz. Estoy en Italia. Y por lo tando el tren no se paga. Una mujer no para de llamar por el móbil delante mio, cuenta todo el rato como le va el trabajo y ríe escandalosamente. Un viejo me pide los diarios que me han dado en el avión, pero ante mi advertencia de que están en castellano decide pasar de ellos. Fiera di Roma, Poggio Mirteto, Trastevere, Ostiense y Tuscolana. Si no he estado en esas dos últimas paradas cincuenta veces no he estado ninguna. Metro hasta mi casa y oir los anuncios de cada estación me trae la tira de instantes a la cabeza.

La furgoneta que vende alcachofas está en la misma esquina de siempre, la cafetería que vende dulces sicilianos está tan llena como solía y el mercadillo, como cada mañana, atrae a todas las mujeres del barrio que superan los 40. En Pizza Buona no están ni Lorena ni Paolo pero dejo el recado con la esperanza de volver al dia siguiente. No tendré tiempo. Hay una peluquería nueva en la esquina y debajo de mi casa ha abierto una tienda de vinos mayorista. A casa no subiré. Dudaba y lo he tenido claro cuando he llegado: no tengo mucho que decirle a Paola, y mucho menos a Marco. No me cuesta nada aceptarlo, esa es la realidad.

11 de la mañana. Estoy en San Giovanni, la catedral, el edificio que más me gusta de toda la ciudad. Descubro una calle que lo conecta con el Coliseo y me aventuro a seguirla. Nunca es tarde para estas cosas. Está lleno de gente, la calle que lo rodea es un caos y tiro a Venezia. No veré a Berlusconi por unos metros de diferencia y termino en recorrido en la librería Feltrinelli, donde compro la autobiografía de Gattusso y la historia de la mafia.

12'30 del mediodía, llego a la mensa. Ya no hay nadie conocido más allá de los camareros, y ni así. Pongo caras a los cuerpos inclinados sobre las bandejas transportándome un año atrás. Es con estos detalles que uno se da cuenta de que el pasado ya no vuelve, que el paréntesis está cerrado. La nostalgia es poderosa y la mensa me ha soportado muchas horas. Pido una cerveza y la gozo en "nuestro sofá", que está vacío aún siendo, de calle, el más cómodo. Leo a Gattusso mientras espero a los demás, que llegaran cerca de las 14. Allan y Serena, que nos acojen, y Miguelín, Albert y Xavi. Los abrazos son fuertes y largos y ninguno podemos sacarnos la sonrisa tonta de la boca.

Comemos y reimos cuando la mensa casi está desierta y volvemos a los sofas recuperando un capuccino que no me he atrevido a pedir en Barcelona. Cuando llega Diana - caperucita roja nos ponemos en plan abuelo cebolleta recordando viejos tiempos. Luego, en la asociación, seguiremos compartiendo recuerdos finiquitando un Pampero entre mil risas más. Momento extintor.

19'00, subimos al monumento a Vittorio Emanuele para ver el foro desde atrás, elevados. El Irish Lounge está a petar así que vamos al de Nazionale. Nano llega tarde, como es habitual, pero se le perdona todo por lo contentos que estamos todos de verle. Entre pizzas i Carlsberg casi estamos más hablando que por el partido. 2 - 1 y división de opiniones respecto a lo conveniente del resultado.

23 y algo, quedamos con Diana y nos dirigimos a Campo dei Fiori para terminar en la Cucagna. Empieza la noche, hace frío y los que han ido al Olímpico tardan en aparecer porque los caravinieri les hacen estar en la grada sin darles explicaciones durante más de una hora.

No se cuando, pero finalmente aparecen. Vuelven los abrazos y con ellos la certeza de que por mucho que pase el tiempo los lazos siguen intactos. Edu se ha cortado el pelo, Álvaro casi amaga con una lagrimita y Dani casi no puede ni hablar. Se les ve contentos. Sin que nadie lo proponga nos dirigimos a por unas birras mientras se suceden más abrazos. A ver quien tiene más ganas de fiesta. Álvaro saca billete y pide todas las latas que sean posibles. Me presenta a su hermano y a su padre, que se suman a los brindis y a las fotos. La Cucagna se va vaciando y nosotros tenemos la noche por delante. Nuestras absentas cierran el antro, despedimos a Diana, que pilla vuelo mañana a primera hora, Allan, que presentará la tesina bebido y Serena y Miguel, que se mueren de cansancio. Antes de enfilar hacia Navonna, unas cerdas se meten con nosotros a modo de alzamiento del telón de la noche, vuelan algunas latas y asoman algunos pajaritos a pesar de la rasca monumental. Algunos ya no podremos parar de reir hasta que caigamos dormidos.

Nano se planta ("Si ese puerta me da una ostia yo le pego otra") y los demás reímos. No hay nada abierto más que el peor antro de la ciudad con algo parecido a prostitutas dentro, pero si en una noche de martes solo tenemos esa cueva, bienhallada sea. Bajamos escaleras y yo ya no soy persona. La ginebra se une al bagaje anterior y todo son bailes y burradas hasta que, evidentemente, nos echan. Me lo estoy pasando muy bien, pero no tenemos a donde ir.

Ya solo recuerdo pedirle a Dani que se pare el taxi para rujar, y después me contaron que abrí la puerta antes de tiempo y le di a otro coche con ella antes de sacar la mezcla de la noche. Casa de Nano quedaba lejos y hacía frio, así que cuando llegamos estabamos petados. Tanto, que en mi caso ni colchón pedí: llegué a la habitación y me tiré al suelo con chaqueta y bambas, posición fetal, mientras los cabrones hacian la foto.

Lo que sigue ya son todo despedidas pero con sabor a arrivederci más que a otra cosa. Me da igual la próxima parada si es la mitad de ésta. He sido muy feliz.

lunes, 4 de febrero de 2008

Hace un año... (2)

Aún sorprendido por la velocidad de trenes i autobuses en aquella ciudad y no sabiendo muy bien si el siglo XXI había llegado siquiera donde me encontraba, pude por fin dejar las maletas en algun sitio. Así, leído, no parece que tenga importancia, pero en verdad nubla el pensamiento el no tener dónde colocar los bultos con los que viajas.

Encontré el piso dónde finalmente pase 7 meses al lado de la Via Appia, famosa arteria de la antigua Roma (aparece en los Asterix!). A un minuto de la estación de metro Colli Albani y una pequeña estación de autobuses, la única complicación eran los numerosas esquinas que había que girar antes de llegar a casa. Descubrí la casa por la noche y me perdí por ello el bullicio mediterráneo del mercadillo que tenía al lado, la luz intensa que iluminaba las fachadas de casas de barrio periférico y hasta los cantos de los pájaros con los que me despertaba. Decididamente, las mañanas en Colli Albani valian la pena. De todo ello, sin embargo, no me di cuenta la primera vez que visité la casa de Marco y Paola.

Quedé con Mireia y su amiga borde en el McDonalds de la salida del metro, donde se juntaban a escuchar música los jóvenes latinoamericanos del barrio. Recuerdo que llovía y llegué temprano a la cita. Por la tarde había visitado otras casas y lo había hecho más raudo de lo previsto, así que aproveché para zamparme unas hamburguesas debajo de una de las paradas de la estación de buses. Ese dia dormí en un albergue y la mala experiencia de la pizzería donde había comido me condució a tirar de lo malo conocido a falta de fogones con los que apañarme.

Cuando llegaron las chicas redundaron (Mireia, la amiga borde intentaba no escupirme) en lo maravilloso de la casa. Así llegamos a la puerta. Si la memoria no me falla lo que más me sorprendió fue oir un perro ladrar. Era Hero, que en poco tiempo conseguiría sobrepasar a Marco entre mis coinquilinos favoritos. Paola era una chica bajita, rubia (más tarde descubriría que de pote) y mientras me escuchaba hablar mantenía una sonrisa permanente. Marco estaba tirado en su cama viendo la tele. Con probabilidad llevaba dos horas haciéndolo y con probabilidad se tiraría dos horas más igual. Mireia nos ayudó a Paola y a mi a entendernos pero lo cierto es que la casa superaba de largo las que había visto, el precio era justo y Paola me parecía una bellísima persona. Bueno, y la habitación era grande. Esto parece una tontería pero mi criterio estaba muy condicionado por la ilusión que tenía por recibir, en un futuro próximo, visitas. Como vería, acerté con la apuesta y pude acojer a muchos amigos.

Jordi e Irina, Germ, Carles y Laura, Mireia y sus tres amigas de Siena, Miriam y su amiga griega, Raül, Noe, Blanca y Rafa, Asi y Pep, Dani y Andrea pueden certificarlo, así como Juan, un amigo que pillo una cogorza de campeonato cerca de casa y tuvo que dormir la mona en el colchón inflable, amortizado como pocos.

Le dije a Paola que tenía dudas ya que había visitado un montón de casas, pero que esta me gustaba mucho. Iba con un poco de prisa, ya que debía ir a la otra punta de la ciudad por otra habitación, así que no me entretuve mucho. Le di las gracias por todo y me despedí con un beso en la mejilla, quedándose ella parada, ya que en Italias los besos se los debo dar a hombres y a ellas las debos aludar con un apretón de manos. Pero todo eso lo pensé después, como me suele suceder.

Esa fue mi casa. Más tarde conocería a Paolo y Lorena de Pizza Bona, me sorprendería con la alegría de ella y visitaría su grupo de vida cristiano y una celebración de la iglesia evangélica. Descubriría que Laura vivía en la esquina contraria y compartiriamos un montón de cenas mientras me contaba lo horrible que se estaba volviendo su convivencia con las dos hermanas búlgaras. Volvería haciendo eses algunas noches y saludaría al moro que vendía flores en el mercadillo toda la noche. Me haría amigo del buen hombre del locutorio. O le pediría consejo al frutero pakistaní sobre qué naranjas estaban más buenas.

Eso no es lo que uno explica cuando vuelve de un Erasmus, pero el mío no está completo si no lo tengo en cuenta.

PD: Muero si no lo hago: habrá post monográfico sobre la dupla Marco-Paola

viernes, 11 de enero de 2008

Hace un año...

De mi diario Erasmus:

"11/01 8:20

Ja sóc a l'avió, encara sense saber on em porta, ja no només si parlem de vivències i experiències, tampoc si parlem d'un lloc on dormir. La Mireia no està localitzable, la trucaré quan arribi, i tampoc trobo Via Giussepe Belluschi als plànols.

11:43

Tren des de Fiumiscino fins al centre de Roma. Encara no em crec on sóc ni el que m'espera."

Poco despues llegaría a Piramide para cambiar a linea B - azul. No sabía que ese era el camino más largo. Ni imaginaba la de historias que sucederían a pocos metros de esa estación, la vida que estaba por llegar, lo cerca que estaba la universidad, el 45 Giri, tantas casas de tantos amigos. Camino de Rebbibia, la última estación de línea, con un maletón y dos mochilas, observaba a la gente, que hacía lo propio conmigo, o al menos así lo sentía. El primer dia en Roma empezó en un vagón y continuó en un barrio de las afueras. Debía buscar la casa de la hermana de una amiga de una amiga, tan rocambolesco como parece, y cuando uno no sabe dónde debe llegar, dónde se encuentra, ni entiende muy bien las indicaciones de los lugareños, puede tener un problema. Si carga una maleta de casi 30 quilos por calles de adoquines, además del problema, suda.

Finalmente encontré la casa. Me recibió Mireia, que recordaba vagamente que debía llegar, y su amiga borde, que además era especialmente fea. Habian hecho ya un Erasmus en Lisboa y decidieron hacer otro sin beca a Roma. Vivian en un extremo de la ciudad y se pasaban el dia tiradas en casa fumando, ya fuera viendo la tele o delante de un ordenador, chateando una, mirando la otra, preguntándose por qué sus amigos no las llamaban. Pensé que yo no quería ese Erasmus, y conecté esa dejadez con el hecho de que, con 26 y 29 años respectivamente, siguieran arrastrando la carrera de Historia.

Creo que me dejaron pasar dos noches allí, aproveché para comprarme teléfono y mandé todos los mails que pude, diccionario en mano, para visitar pisos donde vivir. Uno de los dias me comí media docena de huevos fritos. A parte, pasé horas enteras en el infausto metro romano visitando casas. Descubrí apartamentos realmente cutres y otros con encanto, pero tambien que los niveles de precios eran elevados. Al mismo tiempo fui contactando con gente. El amable arquitecto iraní, el timador de Piazza Vescobi, los italianos de la Vespa en Tiburtina, el hombre salido de los sueños en Bologna, el simpático "Eric" del albergue, la comunidad internacional de Vittorio Emanuele o la abuela a la que salvé de romperse la cadera o algo así cuando arrancó el autobus camino de la primera visita, que ni se dio cuenta de que llegó a la práctica horizontalidad antes de sugetarla.

Fueron dias de patearte la ciudad solo, de darle vueltas y más vueltas al mapa y de diccionario en mano. Apunté el dia 14: "Noto que fa dies que no ric, em sento molt petit, insignificant entre tanta gent que no sap qui sóc". Luego descubriría que existía una asociación Erasmus y que quizá mis primeros pasos hubieran debido ser hacia la facultad, pero no puede negar un cierto gusto por esa pequeña dosis de soledad de los primeros dias. Tenía la sensación de que aquello era pasajero y las prisas no me invadian, así que a pesar de lo extraño de la situación los sentimientos no eran negativos, más bien eso, diferentes.

martes, 1 de enero de 2008

Post-Erasmus en Alustante

1) Desaparecido sin preaviso, sí.

2) Aquí la primera de las dos crónicas de miniexilios en el fin del mundo.

Destino Alustante y desde Sant Cugat partimos Jordi, Xavi, Mariana y yo. Sant Cugat ha amanecido con escarcha en los coches y se dice-se comenta que esa temperatura es de chiste comparada con la de Alustante. Nosotros vamos mal de tiempo pero los Juanjo y Carol aun peor. Morcilla, chorizo, tortilla, longaniza, jamón de Teruel, pantumaca y, obviamente, vino mientras esperamos a los maños. Cuando entran en el bar hay escándalo. Por el camino hacia el fin del mundo, eso es, Alustante, encontramos nieve, poca, poquísima, apenas un charco, pero bajamos del coche y empieza la fiesta-guerra de bolas.

Una vez llegados, corto leña ataviado con la txapela, saludamos a los autóctonos, paseamos por el pueblo vestidos con las batas que encontramos en los armarios de la casa e intentamos calentar una casa enorme donde se saca vaho por la boca. Descubrimos un bar con microclima en su interior. Parchís en las mesas y licores chungos detrás de la barra haven que sea imposible no sentir un extraño cariño hacia ese local. De hecho, proclamo que me gustaría envejecer en él. Un borracho nos saluda. No recuerdo lo que comimos, pero beber se bebió. Descubrimos tambien que el poker y el Tabú tienen su gracia y por la noche Mariana nos acusó a Xavi, a Juanjo y a mi mismo de no tener moralidad, pero eso es otro asunto.

Al dia siguiente llegan los quintos para gorronear, preparamos una barbacoa y Andrea en plan sorpresa que sorprende a pocos. Pronto comunica que en pueblos de estos suelen suceder matanzas que nunca salen a la luz y contagia el miedo a Carol, que se esconde detrás de la chimenea. La caldera está hecha trizas así que debemos ducharnos en casa de la tia de Carol para no morir por hipotermia. Por la noche los quintos divierten al pueblo con rimas cómicas sobre los habitantes pero en casa nos espera algo de ron antes de la fiesta. Bueno, fiesta no, porque eso no ha llegado a Alustante. A cambio, los quintos le pegan un puñetazo en la entrepierna a Juanjo y potan en el bar. Inquietante.

Cuando toca dormir, mucho frio. Las tres chicas deciden dormir juntas para compensarlo, otros mantas térmicas o estufas en la habitación y yo me echo siete u ocho capas encima que pesan más que abrigan.

La mañana siguiente es de resacote, risas y mucho cerdo para cenar. Bueno, y tortilla de espaguetis que Carol se encargará de denunciar. La escopeta sigue dando mucho juego y Juanjo reconoce estar "muy loco-co". Debatimos sobre el porno y sus tópicos, los chicos ganamos en el último suspiro en el Tabú* y en el Trivial, salen a la luz asuntos divertidos y/o polémicos de Roma, reimos con la novatada que le han hecho al hermano de Mariana y nos acordamos de muchos de los compañeros que no pudieron venir.

El último dia toca recoger la mierda creada, viajar de vuelta y despedirnos en Zaragoza de Carol y Juanjo y en Barcelona de los demás.

Ha estado muy bien. Ojala que la próxima vez seamos muchos más.

*Quedan para la posteridad algunas definiciones del Tabu:

-La cadena donde estan las montañas más altas: MEEEEEEEEC (Tabú)
-Algo químico. Hace años el Depor tenia un entrenador que se apellidaba Iglesias, el nombre se le parece: ARSENICO (acertado)
-Os mando a tomar por... cae de los árboles, es oscuro (...) La primera letra no se pronuncia en italiano... Olvidad lo primero... : HIGO (fallo, claro)
-Los gays en Estados Unidos tienen fama de... (ir al gimnasio? estar prohibidos?)... No, Pau, tú hiciste algo parecido, debes saberlo! (como?): MARINA (fallo, obviamente)

lunes, 15 de octubre de 2007

Reencuentro en el Pilar

Vivo últimamente la tira de reencuentros y los he tenido de todo tipo. Inesperados siempre, alguno me ha entristecido, otros me han sorprendido y la mayoría me han alegrado. Era esta excursión al Pilar otro reencuentro, pero por primera vez, programado y deseado.
La historia, o por lo menos la mia, empieza en Barcelona, con una llamada de Fatma el miercoles por la tarde: está en Barcelona y quiere vernos. Para recojer a Haizea quedamos en darle una sorpresa y, fiel a su estilo, nuestra parisina casi la tira por las escaleras del metro del susto que le pegó. Se la ve feliz (y obviamente chiflada) y con ella recuperamos historias romanas, informamos de las barcelonesas y conocemos sus parisinas.
Noche de cena pasada por agua en Gracia con Diana, María, una barba, Juan, Merche, Fatma, un amigo de Joan y Diana, Haizea y tarde, mucho, Joanín. Enloquecida la camarera por la indecisión de algunas (o por lo absurdo de pedir orchata con las croqueas), nos da permiso para comer lo que han preparado para la mesa desierta. Nos piden que cantemos el cumpleaños feliz a una pareja y lo hacemos en italiano, galego, euskera, catalán, inglés (al estilo Marilyn y con gospel espontáneo posterior), árabe y francés. Políglotas es poco.

Jueves tarde, dia de quedada. El bus sale a las 7 y 5 minutos más tarde Haizea y yo aun estamos atascados en Monumental. Estas situaciones son siempre buen augurio antes de una aventura. Cuando llegamos, el bus ha marchado, pero todos los compañeros de expedición lo han perdido también, por lo que la compañía nos busca huecos en los restantes.


La llegada (hipertardía) a Zaragoza es seguida de una carrera a gritos y lanzamiento de mochila hacia Álvaro, que entiende y me placa. Piccolo se lanza encima del barullo y, al poco, llaman al orden desde megafonía. Esto es el reencuentro, luego tenemos reubicamiento en las casas de Ciccio, Carol (y su gremlin), Juanjo, Nacho y los primos de César. Más tarde estaría entre nosotros la bebida. La ginebra huele a colonia? Pues nos tiramos un poco en el cuello. Hace frio? "Con la de cerdas que hay, pronto nos calentaremos". Bueno, Juan, además de eso, da tragos de Dyc.
Más tarde, Juan, su barba, Dani, Álvaro y un servidor nos perderemos en misión exploradora, la petaca surcará los cielos, alguien orinará en la barra y seguridad nos echará para vover a dejarnos entrar. Ocupamos un podium y Xavi no se cree que los meaderos sean "eso", mea en una esquina, y ve la targeta amarilla.

Me despierto en un chalet impresionante, el de los primos de César, y nos ofrecen "algo para tener en el estómago". Primero solo una cervecica, pero el amigo sevillano corta un jamón de escándalo, luego chorizo, lomo, queso y hasta cecina. Albert habla del vino, Jordi se lo bebe. "Ponemos algo a la chimenea?" Chistorra, salchichas, morcilla y panceta, pero es que ya hemos abierto 7 botellas de vino! Inciso. Decía Rajoy en ese video ridículo que todos debiamos hacer un gesto el dia 12 que reivindicara la españolidad. Reunir alrededor de queso manchego, cecina leonesa, tinto riojano y embutidos ibéricos a un maño, un sevillano, una vasca, cuatro catalanes y dos castellanos debe valer, no? A mi estómago le vale. Pero no mezclemos vísceras con política y sigamos.

Pasamos de la barra a la mesa para hacer la sobreidem y salen rones y licores de marcas desconocidas (que no malas) para acompañar los bombones sustitutivos. Evidentemente, cuando lleguemos al Pilar para encontrarnos, el cocido que levamos encima algunos es considerable. Para celebrarlo, intento mostrarle los coglioni a Igor para que los firme, partiendo el cinturón (de mierda) en el intento. Los pantalones se me caen y hay quién no puede evitar prensarme el escroto. Por suerte, todo es solidaridad en fiestas y el hombre más borracho de Zaragoza me regala su cinturón. Como me va grande, lo anudo.

Cenamos semidispersos y se nos ocurre probar la ginebra que la prima de Sesa me ha echado en la petaca. Trago yo, tráquea perforada. Traga Xavi y pide cambio al banquillo. Traga Álvaro y pide que le lleven al infierno ya. Traga Haizea y ni le cambia la cara. Álvaro se preocupa.


Instantes despues, a iniciativa de Joan y Andrea, enseñamos al resto como se baila el Bugui bugui, traduciendo del catalán directamente. Triunfa.
Ya en las carpas, otra vez llenazo de gente. Leti sigue llevando su botella como si de un bebé se tratara, algunos engañamos al puerta para que nos dejen entrar sin pagar y hay quien ya habla acerca de la receptividad de alguno/as. Al dia siguiente, Archivos Leandro pondrá nombres sobre la mesa aunque, como dice Carol, es "malo pero con gracia".

La noche siguiente será igualmente extraña, ya que lo que debería haber sido una cena común no logra hacerse por problemas de logística cuando se trata de juntar piezas. Tiene cojones, y esto es una queja, que los únicos momentos en los que hemos estado insiemes haya sido para beber. Los botellones estan bién, pero en la calle siempre derivan en grupos pequeños con el riesgo de quedarse uno sin comentar la jugada con quien hace la tira que no te ves. Para quedadas posteriores es imperativo establecer una cena en el planning.

Bueno, pero tampoco lo pasamos mal.
  • Comemos unas tapichuelas en el peor bar de la ciudad.
  • Un banco es tirado a la parcela de un feriante, Joanín emula a Hannibal atado a un carro de esos para transportar bombonas de butano o barriles de birra, el carro es tirado siguiendo el banco.
  • Pili va más borracha que nunca.
  • Andrea nos muestra orgullosa (unas 12.046 veces) el corazoncito que le ha regalado Igor.
  • Piccolo agoniza.
  • Vamos a quejarnos de la música (Camilo Sesto, Los Pecos, Raffaela Carrá -en persona- y demás mierda) al dj con insultos y gesticulaciones de dudoso gusto y éste nos muestra un cartel "Casposos somos todos".
  • Perdemos a Igor.
  • Unas gitanas beben uisqui a palo seco.
  • Ciccio llega de la Oktoberfest de la otra punta de la ciudad.
  • Andrea y Mariana consiguen subir al escenario para salir de allí corriendo con un cabezacuadrada detrás.
  • Aparece Igor y confiesa que estaba durmiendo en una mesa, que los puertas han intentado echarle y que ha alegado que ha perdido a sus amigos.
  • En la salida hay una de las gitanas de antes durmiendo la mona debajo de los cartones que sus amigas le han echado para taparla del frio, las demás gitanas intentan contener a una segunda compañera, que de tanto que quiere tapar a la que duerme, vacía de cajas un contenedor para montar una verdadera pirámide por encima de la mujer.
  • Alguien sospecha que la pelota con la que juegan Maria, Andrea y Mariana está meada.
  • El agotamiento global es enorme pero las hormonas les dan gasolina a algunos/as.

A la mañana siguiente, miles de despedidas y la última comida con todo aquel que puede, para volver a correr para no perder el bus.

Ha sido un grato reencuentro, me encantó llamar a Edu y a Patri para que estuvieran con nosotros, y me apenó no ver a Xavi, Nano y Zurita, ya que estaba convencido que nos darian una sorpresa. Otra vez será.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Etna

Viatge a Sicilia, al fons d'un cràter prop del cim de l'Etna, una de les fotos que més m'estimo:




Diana, Xavi, Xavi, Dani, Pau i Joanet.

L'excursioneta valia la pena, però el fred que fotia a tanta alçada ens va sorprendre a tots. Jo vaig haver de tapar-me amb tovallola, com molts altres. L'Igor i l'Haizea demostràven que els del nord no entenen de temperatures baixes. L'Àlvaro em placava. El Xavi descobria la cova de Gollum. En el descens esquiavem sobre la cendra.

Quan vaig veure el cràter i les fustes vaig tenir l'idea de fer el rètol, i en companyia del Xavi i el Joan primer, i de la resta més tard, vam finiquitar-lo. Estem veritablement avall, i després vam tenir problemes (alguns més que altres) per pujar.

D'aquesta excursioneta guardo una cicatriu a la cama que té tota la pinta de no marxar mai més. Em deia el Mike fa poc que li semblava bé tenir un bunyolot al puny en record del seu avi, i vaig pensar que jo tinc la mateixa sensació amb la rascada. Vull pensar que dins la ferida es va quedar cendra del volcà...

martes, 2 de octubre de 2007

Incompetència italiana

Em passa el gran Emiliano un document molt bo: http://tcc.itc.it/people/rocchi/fun/europe.html

Us ho dic amb tota veritat: tot el que es diu aquí és cert, amb especial èmfasi al tema burocràtic. precisament ara venia de parlar amb una dona de la Pompeu, responsable de les Pràctiques de Polítiques. Ha escoltat atentament la meva situació i els meus dubtes i m'ha informat amb claredat del que volia saber. No demanava més.

És cert que aquí també tenim gent així, però a Roma era la norma. Tot el tòpic referent a la burocràcia es fa realitat quan has d'anar a oficines italianes. Pel Codice Fiscale, utilitat desconeguda però indispensabilitat hipersubratllada, vaig haver d'anat fins a quatre cops a les oficines de l'administració, mal comunicades i amb horaris incomodíssims. Mai podien atendre.

Quan em van perdre la nota d'un exàmen, va ser pitjor. Oficines, finestres i facultats diferents, ja no separades per pisos sinò per molts carrers de distància. Tothom m'enviava a un altre lloc, ningú n'era el responsable. Bé, fins que em vaig posar seriós. Sembla que et prenguin in giro fins que t'enfades, aleshores ja t'escolten.

El cas del napolità reparador de mòbils mereix post a part, però el millor, per a mi, van ser els professors. Cinc en vaig tenir, i tots m'en van fer alguna.

El d'Africa Contemporanea faltava sovint a classe, sovint excusat perque s'havia oblidat, i durant aquestes l'únic que feia era explicar anècdotes o reproduir el que ja posava al llibre sobre el que es basava la matèria. Quan decideixes portar a la motxilla la ressaca un dissabte a les 10 (tenia classe dissabte, sí) i et trobes amb aquest impresentable, borres de l'horari la classe.

Després hi havia el d'història política italiana. Per començar, l'assignatura no anava d'història política italiana, com podria suggerir el nom, sinò de l'iconografia, els simbolismes i el procés de secularització del feixisme de Mussolini. Això passi, perque estava al programa, però em va fotre presentar-me a l'exàmen a les 9 del matí i no fer-lo fins les 6 de la tarda. Puc dir que vaig tenir una mica de sort, perque vaig poder dinar: a la meva companya de pis un cop la van fer estar el mateix període sense poder sortir de l'aula. Absurd.

Hi ha una tercera professora, la de Sociologia de la pau, que em va manar fer una tesina (gairebé 50 pàgines, obviament, en italià) que ni es va llegir abans de posar-me la nota. Aquesta també va aplaçar l'exàmen informant-ne dos dies abans.

Pitjor va ser el d'història de la formació dels estats nacionals al segle XIX, que va informar que aplaçava l'exàmen una setmana el mateix dia d'aquest. Era l'última prova, així que vaig haver de començar més tard les meves vacances. Mentre feia l'exàmen, com sempre oral, s'anava posant les ulleres a l'inrevés, movia els ulls, treia la llengua i anava fent cares mentre somreia. Tot i ser el coordinador Erasmus, va oblidar portar el document on firmàvem els estudiants estrangers els exàmens i vaig haver de tornar a la facultat per firmar el que podria haver firmat aleshores.

El darrer cas va ser el més divertit. Història dels Estats Units, pertanyent al primer semestre. M'interessava el temari i per això no m'importava perdre'm les classes. Mitja dotzena de mails sense contestar i un grapat de visites a un despatx buit en les seves hores de tutoria van conduir-me a denunciar-lo al deganat, però no li van donar importancia. Quan el vaig pescar va intentar assustar-me mostrant-me la quantitat de llibres i apunts que hi havia sense aconseguir tirar-me enrere. Evidentment, va arribar tard a l'exàmen i, el millor, quan fa unes setmanes vaig rebre les notes de les matèries que havia cursat a Roma, la seva no hi era. Com si no l'hagués feta. Vaig posar-me en contacte amb ell i amb la secretaria d'afers exteriors i em van dir que tot es solucionaria, però a dia d'avui no he rebut notícies positives. Sort que a Barcelona ja saben com (no) funciona Itàlia i donen per vàlid el llibret amb les notes que m'omplien al moment.

Tornes amb un bon expedient, però els mals de cap no t'els treu ningú.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Llegan los Erasmus y/i primera sortida d'animadors

Jueves 20 de septiembre, tantas de la noche, llama Jordi. Es para la cena de hoy, dice, que yo pensaba que era el siguiente jueves, contesto. Renfe con Haizea y vamos a Sabadell, añado. Cuando entramos al chino, además de los nativos Jordi y Xavi Piccolo también están Andrea y Mariana. Alguién ataca por detrás a Haizea tapándole los ojos. Dicen que mi cara fue de risa: era Leti, a la que situaba en Madrid. Qué alegría! Luego, cacahuetes, sangría, remembers Erasmus, aparece Xavi Alto para llevarse un jusbet antológico, bailamos, bebemos y hay que volver a Barcelona. Seguro que habrá más.

El sábado sabadete ens veiem al cole per marxar a Rubí de sortida d'animadors. Al tren, acusacions als calzonazos, amenaces vàries i fem riure una desconeguda. Finalment trobarem la casa i la seva fauna, el SingStar ens emociona, la reunió desprèn optimisme i ganes per començar tot i les baixes i el futbol guanya al joc de nit, que serà de matí al dia següent. Arriben Reno i Le Brut per explicar si sí o no i per treure's la samarreta respectivament i la tornada ens serveix per sucar l'atribut del Marc, conèixer de nou el Krakken que tortura el Raül i passar mitja hora amb dos acudits.
Domingo noche ya ha llegado Carolina, que en el momento de escribir esto aún se pasea por Barcelona. Un restaurante palestino nos alimentará y cobijará nuestros naranjochos. Cuando marchemos, habiendo comprado más de todo, regatearemos a los Mossos gracias a nuestras dos abogadas y llegaremos al Forum cuando todo el mundo esté de marcha. Conciertos no veremos ninguno, aparecerá Simpson y el nivel etílico de algunos ya está por las nubes.
El lunes uno se levanta alegre pero la resaca global manda el visionado de castellers al año próximo. Quedamos, sin embargo, para la cabalgata. Algunas están muy motivadas. La de freaks que hay durante el recorrido es de escándalo, el Museo de los Horrores, diría. Hay que destacar también los momentos de tensión que en algunos casos se dieron entre los espectadores durante el recorrido a causa del morro de algunos, empeñados en cruzar cuando no se puede. Contentos y contentas, piromusical previa cena. El del año pasado fue mejor, pero no dejó de tener su encanto. Despues, aparecieron Albert, Joan, María Gallega y Diana para hacer pleno.
Estos dias entre semana, más turismo que otra cosa. Veremos qué tal la próxima parada: Zaragoza.
Mimitos,
Pau

jueves, 13 de septiembre de 2007

Aquest estiu

Aquest article hauria de començar per establir quan comencen i quan acaben les meves vacances, però fer-ho és força confús.

Resulta que els exàmens a Roma van allargar-se la tira, fins mitjans de juliol o així, d'aquí el primer problema de delimitació temporal. A tot això, algun dia hauré de parlar de la incompetència dels professors i personal de les universitats italianes, però no serà avui. També és cert que per molt que pugui queixar-me de la duració del periode d'exàmens (mes i mig), mentiria si digués que la resta de l'estada a Roma em vaig erniar.

Tot just vaig acabar els exàmens vam anar a Sardenya amb els companys Erasmus. Va ser una setmana magnífica a la Costa Esmeralda, al nord de l'illa. Destí de molts vips europeus, el que es va projectar com un viatge de guarros va acabar suposant per les nostres butxaques el doble del que haviem pressupostat, però no treu que fós la millor manera d'acomiadar-nos tot i alguna mala notícia que arribava de casa.

Arribat a Barcelona i retrobat amb els meus amics, no em va donar temps d'enyorar-me perque em vaig trobar muntat en un ferry rumb una altra illa mediterrània fantàstica: Menorca. També de càmping en càmping, però de forma més austera que en l'anterior etapa si treiem la caldereta de marisc. Les platges amb més encant que he vist mai estan a Sardenya i Menorca, i que ningú us prengui el pèl si us promet que Sicilia és el millor paratge del Mediterrani perque compto amb el dits de les mans els detalls salvables que té...

Després tocaria Navarra, la vall de Baztán amb els meus pares, verd i més verd des d'una casa perduda enmig de la muntanya. Pobles on només es parla l'euskera, vaques, ovelles, cabres, porcs i gallines, natura, aire fresc i una regió verge que s'ha de gaudir poc a poc. Destaco també una visita per sorpresa a Lasarte abans de marxar cap a Elizondo.

I després, doncs els fatídics exàmens. La cosa dolenta de ser estudiant. Les estones a la biblioteca, la recerca d'apunts i els companys de classe retrobats minuts abans que reparteixin les preguntes. Cada setembre igual, vaja.

Retorn al nord per matar el cuquet de l'anyorança, festa vasca a Zarautz amb txapela, txacolí i pintxos i deixem ja de gastar. A casa, comença l'any amb el llançament de Grumets, acomiado a dos companys que marxen d'Erasmus (Kilian i Maria), un altre cap a Kènia (Galli), conec els nanos del menjador, em barallo amb els buròcrates de l'universitat per l'herència romana i assumptes de l'any vinent i m'ho intento manegar sense èxit per complir amb compromisos i persones. Veurem que tal va.