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lunes, 29 de noviembre de 2010

Les invisibles

Publicat a El Mundo el 29/10/2010

(s'obren les votacions per a publicar íntegra l'entrevista a l'Albert Sales, un referent en altermundisme; el reportatge només inclou un 5% de les seves reflexions sobre la realitat social catalana)

Las jubiladas son el colectivo con mayor riesgo de precarización económica


Cerca de 300.000 ancianos catalanes, en su mayoría mujeres, cobran pensiones mínimas por debajo del listón de la pobreza

La pobreza tiene rostro de mujer. El 27,9% de las catalanas mayores de 65 años es pobre según el Instituto Nacional de Estadística. Los datos sobre distribución personal de la renta y riesgo de precarización también advierten que el 68,4% de barcelonesas lo serían si vivieran solas. Otros indicadores cuentan que el 15,8% de mujeres en edad de jubilación no tienen ingresos. Las cifras catalanas se enmarcan en unos índices de exclusión social por encima de la media de la Unión Europea y se explican en parte porque el porcentaje del PIB dedicado a la protección social es inferior al europeo (17,6% frente al 26,9%) y al español (21%).

Francesc Garsaball, presidente de la Unión de Pensionistas, Jubilados y Prejubilados de Cataluña, se pregunta “cómo es posible que con estas diferencias aún haya quien habla de recortes”, recordando las contínuas amenazas que planean sobre las pensiones en España. El sociólogo Albert Sales, asesor del Consell Municipal de Benestar Social de Barcelona, lamenta al respecto que “en los últimos tiempos, hablar de las pensiones es hablar de una carga para los presupuestos, de recortes, mientras lo que debería estar en la agenda es cómo este sistema no sirve para sacar a la gente de la precariedad”. Sirven como ejemplo los cerca de 300.000 jubilados catalanes, dos tercios de los cuales son mujeres, que cobran pensiones mínimas cuyo importe no supera el listón de la pobreza.

A raiz de la crisis, lo apunta Sales, han surgido nuevas tipologías de precarización económica y muchas de ellas afectan a los pensionistas, no porque sus ingresos hayan disminuído, sino porque su situación está vinculada a la familia. Sucede, por ejemplo, que hijos que se habían emancipado, y que hasta vivian en pareja y con hijos, no han podido pagar la vivienda y han vuelto a vivir con (y de) sus padres. O que, necesitando el anciano de cuidados externos, la familia no puede pagarlos y la salud y la calidad de vida del mayor se resienten. La ley de dependencia, que se previó para paliar estas situaciones, se ha desarrollado lentamente y ha quedado muy minimizada por la crisis, y las parroquias y servicios sociales hace meses que están colapsados, con lo que tampoco existen soluciones externas.


Como trasfondo de esta realidad está la sospecha, compartida por Sales, Garsaball y Vicenç Navarro, profesor de Políticas Públicas en la Universitat Pompeu Fabra, de que el discurso sobre la insostenibilidad de las pensiones es “interesado”. Según Garsaball, “el fondo de reserva de las pensiones tiene superávit” pero, como explica Sales, “los bancos quieren participar del pastel que suponen los ahorros de jubilación”. Entiende igualmente Sales que “cuando miramos a la gente mayor como una carga de tiempo y de dinero estamos distorsionando la realidad: la cantidad de horas de trabajo que dedican a las tareas familiares que no contabilizan en el PIB y que facilitan que los familiares puedan participar del mercado laboral es enorme”. Sin contar que tambien consumen y pagan impuestos. Pero de eso, de la diferencia entre coste y aporte de los jubilados a la economía, nadie tiene datos.

jueves, 19 de febrero de 2009

Miserable

8'30 del matí, entrada de l'estació Sagrada Família. Allà on acostumen a vendre el 20 Minutos, diari gratuït, es forma una petita aglomeració. M'hi acosto, interessat. Resulta que estan regalant xocolatines, una nova forma de KitKats petits, daus de xocolata. Agafes la imatge, la poses al telenotícies i dius que fa tres mesos que els supermercats de Barcelona estan buits i la gent s'ho creu. Empentes, braços estirats per entre els cossos, gent intentant agafar més d'un i de cinc, bronques al repartidor per no anar més ràpid, mans que intenten agafar bosses quan no els toca, etc.

Primer desprecio la cua. Després penso que vaig a SED i que estarà bé compartir unes xocolatines. M'acosto per un dels flancs on veig que hi ha menys gent i espero que el repartidor s'adoni que sóc allà i em doni una bossa. A tota velocitat, un iaio torba la meva espera serena i li fot cops al repartidor.

"Hi ha cua" - li dic

El tio sua i segueix donant-li cops al braç del repartidor mentre fa es espai posant l'espatlla entre les xocolatines i jo. El repartidor, cansat, li dóna una bossa, però l'home vol més i agafa un grapat de la capsa on les té. El tio és tan avariciós que se li'n cauen dues a terra. Quan les va a agafar, sóc més ràpid. Que es foti.

"Hi havia una cua" - li repeteixo passant-li per la cara les bosses que JA NO TINDRÀ.

I el tio somriu com si li hagués explicat un acudit.

Sempre igual, els iaios. Les normes no van amb ells. Cagun la puta. Què fa aquest tio despert abans de les nou del matí? Té necessitat d'endur-se 6 bosses de xocolatines? Ha d'empènyer a la gent per aconseguir-les? I la resta igual. Això no és la crisi, això és ser maleducat i miserable. I després encara donen lliçons als joves.

PD: gran Barça de bàsquet, molt seriós, descomunal Navarro. Ultraviolència contra Reyes ja.