Històries nocturnes, bogeria global, reflexions d'estar per casa, anècdotes amb suc, apunts d'actualitat i malaltia futbolera.


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viernes, 3 de junio de 2011

Un visionari

Aquesta entrevista es va publicar a El Mundo abans de les acampades. Jo em mostrava escèptic respecte la possibilitat d'una revolta a Catalunya o Espanya i Federico Mayor Zaragoza, autor de diversos pamflets i activista de corbata, em rebatia que alguna cosa estava bategant. Una setmana després començaven les acampades.


“Tratar la inmigración como un problema es inaceptable”


Federico Mayor Zaragoza carga contra la campaña del PP en las municipales y relativiza el malestar de los jóvenes

Federico Mayor Zaragoza entra en la sala donde los participantes del congreso altermundista Barcelona Consensus están reunidos por continentes y se hace el silencio. Muchos saludos a gente conocida y un abrazo afectuoso a una de las representantes africanas, a quien le dice en inglés que las mujeres africanas son su “mayor fuente de inspiración”. Sabe de lo que habla, porque siendo director general de la UNESCO, recorrió el mundo entero.


Habrá quién pensará que ojalá todos los hombres con traje y corbata pensaran como él. Otros señalarán que lo mejor sería que quienes tienen sus ideales, vistieran igual. El caso es que a Federico Mayor Zaragoza, fundador y presidente de Cultura de Paz en la actualidad y, antes, catedrático, rector, diputado, ministro y europarlamentario, le ha dado la misma vena que a Stéphane Hessel y ha publicado Delito de silencio (Comanegra, Barcelona 2011), una llamada a la rebelión ciudadana. Esta semana fue la estrella en el Barcelona Consensus y pudo charlar con El Mundo sobre la situación catalana dentro del panorama global.

  • ¿Qué diagnóstico hace de los recortes que ha hecho el gobierno de CiU en sus primeros días al mando?
  • Jamás recortaría en sanidad y educación, eso seguro, pero Cataluña está muy bien. Tiene problemas y dificultades, pero también gente capacitada para resolverlos y espíritu emprendedor. En todo caso, debemos relocalizar trabajo para crear empleo y recuperar los valores que han sido sustituidos por el mercado.
  • ¿Y la juventud? Hay un 40% de paro en Cataluña...
  • Usaré un dicho francés que se traduce por “Cuando uno analiza, se queda desolado, pero si se para a comparar, se consuela”. Los jóvenes catalanes están estupendo. Están mejor que 90% de jóvenes del mundo: la sanidad es gratis, nadie pasa hambre... hay que tener una visión exacta de los problemas.
  • El PP definió la inmigración como “un problema” en su campaña catalana y lo vuelve a hacer en las municipales.
  • Eso no se puede aceptar. Las propuestas del PP normalmente no existen, y cuando las hay, jamás son de integración. Debo recordar que los inmigrantes son el resultado de una globalización comandada por los más ricos y poderosos.
  • Pero ahora parece que molestan a algunos.
  • Durante la época de mayor construcción hicimos que viniera gente de fuera para trabajar en las obras, hicimos una regularización masiva y hoy tratamos a personas como problemas. Pero dígame, ¿donde estaban las agencias de calificación y el FMI que ahora nos dan consejos mientras se construían más casas que en el resto de la UE?
  • ...
  • Dejaron que la codicia moviera las empresas, igual como se vivió una enorme deslocalización productiva para ganar un poco más. Ahora pagamos en transportes largos y ensuciamos el medio ambiente de paso. Debemos pedir responsabilidades
  • ¿A quién?
  • A la plutocracia que ha mandado. A los grupos G, que agrupan a los más ricos, que casualmente siempre son hombres, porque a las mujeres se las deja siempre fuera. Debemos pedir también un papel más fuerte de la ONU. En 2008 se defendió un G20, que el mercado solucionara la crisis y el comercio libre. El resultado ha sido que quienes fuimos rescatadores nos hayamos empobrecido.
  • ¿Y cómo se llegó a este extremo?
  • Lo aceptamos todo. De un momento a otro salieron 700.000 millones de los Estados Unidos y 400.000 de Europa para salvar bancos y países mientras durante años no había fondos para luchas contra la sida o contra el hambre, que mata a 60.000 personas cada día.
  • ¿Y cómo le damos la vuelta a la situación?
  • Estamos en un momento fascinante porque el pueblo puede contar a través de las herramientas tecnológicas como internet o los móviles. Irán, China, Túnez o Egipto lo demostraron.
  • Pero acabamos de tener un primero de mayo muy sosegado a pesar de que el paro ha batido su récord, ¿cómo se lo explica?
  • La situación en Cataluña no es un reflejo del mal gobierno y en el conjunto de España no hay una correspondencia entre el ciberactivismo y la calle. Paso a paso, pacíficamente, en 3 o 4 años podemos conseguir una democracia donde los líderes escuchen al pueblo.

jueves, 25 de noviembre de 2010

"No tenemos ninguna mafia detrás"

Publicat a El Mundo el 20 de novembre de 2010:

Los chinos que regentan bares en Barcelona reivindican su trabajo y el apoyo de sus familias frente a los prejuicios y las sospechas


PAU FARRÀS / Barcelona - Sonia es el prototipo de la empresaria china del Eixample. Tiene 32 años y hace más de nueve que vive aquí. A principios de agosto ella y su marido dejaron su puesto como camareros en el restaurante chino de sus padres y compraron un bar del Passeig de Sant Joan, el Tutto, gracias a un préstamo de las familias. Pagaron en metálico los 100.000 euros del traspaso y desde entonces es su negocio, al que dedican más de 15 horas diarias entre los dos al tiempo que crían a su hijo de tres años.

La historia se repite en cada vez más bares de Barcelona igual como hace dos décadas proliferaron los restaurantes chinos en todas las poblaciones grandes de Cataluña, a principios de siglo la calle Trafalgar se llenó de mayoristas asiáticos y, más tarde, empezaron a abrirse peluquerías y supermercados orientales. El caso es que los inmigrantes chinos suelen trabajar como autónomos o a cuenta de otros compatriotas en sus empresas. El motivo, según Lam Chuen Ping, de la Unión de Asociaciones Chinas en Barcelona, es su carácter emprendedor, mientras que, Sonia opina que diferencia de idiomas les dificulta encontrar trabajo. Quizá por eso muchos de ellos, como Sonia, optaron por españolizar su nombre.

La tendencia de adquirir bares o restaurantes se debe, por un lado, a la falta de recambio generacional en el oficio, y por otro, en las dificultades que existen en el mercado textil. Lo habitual es que las parejas recién casadas reciban como obsequio grandes sumas de dinero que, junto con sus ahorros, les servirán para crear sus nuevas empresas. “No hay mafia que nos dé el dinero, sólo la ayuda de la familia”, se queja Sonia. Fangi, llegada de Shangai hace diez años, tampoco ha oído hablar de ninguna organización por el estilo y cuenta que cuando abra su propio restaurante será con lo que habrá ahorrado en el bar chileno “Donde Jorge”, donde trabajan ella y otras dos chinas. Joaquín, de 40 años y también shangaiano, se indigna ante las leyendas urbanas que atañen a su colectivo y reivindica la capacidad de trabajo de los chinos enfrentándola a la de “los españoles”, que, según sus palabras, “trabajan poco y se preocupan más de descansar, fumar su cigarro e irse de vacaciones”.

Tal vez ese sea el secreto, que trabajan más. Ana y su marido, por ejemplo, regentan un bar de origen gallego en la calle Aragón desde hace cuatro años. Abren todos los días desde las siete de la mañana hasta la medianoche o incluso más si hay clientes, mientras que sus vecinos competidores bajan las persianas por la tarde y los fines de semana. Sonia y su marido también han duplicado las horas que hacían sus predecesores en el Tutto, lo mismo que el Bar Antón, en la calle Valencia, volvió a atraer clientela tal cual empezó a llevarlo una pareja china. Estos bares ponen cafés por las mañanas, ofrecen menús al mediodía, sirven cervezas por las tardes y echan el fútbol los fines de semana. Si además, como en el caso de Ana, logran llamar a los clientes por el nombre, el resultado son negocios que funcionan.

Otro asunto son las condiciones. Sonia dice que se toma un mes de vacaciones cada dos años. Tanto en su bar como en el Bar Antón se pueden ver camas o colchones en la cocina o los almacenes. Algunos vecinos se quejan de que los bares con propietarios chinos norecogen sus terrazas cuando marca la ley. Ana admite que su hijo, menor de 16 años, la ayuda a servir mesas. También es habitual que los menores, escolarizados en Barcelona, sepan leer y escribir en castellano mejor que sus padres, por lo que se ocupan de escribir los carteles con los menús, cuando no de estar un rato cobrando en la caja. Y cuando enferman, lo dice Joaquim Beltran, profesor de Estudios de Asia Oriental de la de la UAB, prefieren tratarse con medicina china tradicional o volver a su país, como cuando se jubilan. O sea, cuando dejan de trabajar.


jueves, 21 de octubre de 2010

En què pensen?

15oct10

Vinyetes cortesia de Manel Fontdevila.

Diuen que darrere les crisis econòmiques vénen les socials. A Espanya, de moment, la vaga general va sortir nyego-nyego i tots plegats estem aplanant el terreny per a que, més endavant, ens retallin drets socials com a Gran Bretanya, França o Grècia sense muntar gaire rebombori. Costaria trobar un llistat de causes a aquesta apatia general tenint en compte que els números ens assenyalen com un país amb un alt índex d'aturats i que la nefasta categoria intelectual dels nostres polítics queda exposada dia rere dia als noticiaris.

Ara, a Catalunya, sí, hem obert el meló de la xenofobia. Irresponsables d'un i altre costat han començat a traçar la línea que divideix els ciutadans de primera i els de segona. L'idioma. La cultura. Integració. Penso en Messi, segurament un dels tres o quatre ciutadans de Catalunya que més alegries ha donat al país el darrer lustre. No parla català i fa anys que viu a Barcelona. Pensen en ell quan parlen d'immigrants i integració? Pensen en Keita o Abidal, musulmans practicants? Pensen en una religió com una frontera a l'enteniment? Pensen en persones, en construir, en no putejar?

Pensen en què collons millora el món cada paraula que diuen, cada proposta que defequen?

lunes, 13 de septiembre de 2010

Involució

- Els gitanos francesos, com fa un any els italians, són foragitats i Durao Barroso subratlla que la llibertat de circulació a la UE, una de les seves principals aportacions en matèria de drets humans, no és una llibertat absoluta sinó que ha d'estar subjecta a no sap quines restriccions.

- El 53% dels espanyols té una mala imatge dels islamistes i, entre els americans, un de cada quatre creu que a cada mesquita en sòl nord-americà s'hi han d'enroscar un grapat de guàrdies de seguretat. Els darrers dies escolto com no havia escoltat mai coses com que els musulmans venen a reconquerir Al Andalus. Són proclames més properes al crema-Corans de Miami que a l'esperit reconciliador d'aquells qui volen construir una mesquita a la Zona 0.

- A Arizona una governadora i un xèrif intenten imposar lleis que criminalitzen la immigració il·legal en un país creat en base a la immigració. Tenen el mateix coneixement de la història que els fanàtics espanyolistes que al punt dos obliden que els "moros" van estar a la península durant segles.

- El desastre de la inundació pakistanesa ha mogut una misèria de diners en comparació amb el que es necessitaria i, fa mal dir-ho, el que van recaptar altres episodis semblants. Els experts parlen de l'estiu, la desconfiança en el succedani d'institucions d'un Estat quasi fallit i dels efectes la crisi en les bones voluntats que afecten la butxaca, però la tesi més plausible és la de la insensibilització de la població respecte la tragèdia, redaccions dels mitjans incloses.

- Comencen a sortir dades que demostren que l'ascensor social porta 30 anys estancat a Espanya, trencant el mite de la igualtat d'oportunitats. els joves hem de començar a assumir que no viurem millor que els nostres pares, sinó segurament pitjor, com a mínim en termes de comoditat laboral i benestar econòmic -el pes que cadascú doni als dos ítems marcarà la seva felicitat-.

- Al monument de Casanova hem (dic hem perquè en el fons és un servei públic) hagut de posar valles per limitar els abusos de llibertat d'expressió d'una colla d'intolerants que han fet de l'insult i la xiulada indiscriminada (Puyol = traïdor?; manca de sexe, veig aquí) un hàbit molt desagradable.

Llegia ahir una entrevista de Niño Becerra, economista de teories apocalíptiques sobre el futur de la població i l'economia. Davant no recordo quin dels seus pronòstics sobre reaccions humanes - polítiques que s'esdevindran, el periodista li pregunta si no serà poc moral. Niño Becerra li contesta: "Que no evoluciona, la moral?".

Sí. Però també involuciona.

miércoles, 11 de agosto de 2010

SenegalTown en el 22@

Publico aquí un article complert que han retallat (una mica) al diari .

Un centenar de subsaharianos dedicados a la recogida de chatarra se hacinan en una nave industrial abandonada en el Poblenou

La enorme cantidad de moscas es lo primero que nos sorprende antes de que Abdul nos aparte con violencia. Lleva la mano toda ensangrentada y una herida con muy mala pinta. «Chatarra», revela Ali. Recoger los hierros de las obras suele producir heridas en dedos y brazos y a eso se dedican los habitantes de una fábrica abandonada del barrio de Poblenou.

Son un grupo de africanos que vinieron a España con muchas ganas de trabajar y la esperanza de encontrar una vida nueva. La ilusión aún la conservan y lo que viven es ciertamente novedoso, pero tiene poco que ver con lo que esperaban. Buscan chatarra entre las obras para venderla a peso y, si tienen suerte, acuden a la recogida de uva o aceituna en otras comarcas.

En menos de cinco minutos Abdul vuelve a estar en la calle, a empujar el carro, con un guante en la mano que se había cortado. Alí vuelve a contarnos lo que se nos escapa: «Claro que iríamos al médico, no tenemos ningún problema. Pero nos miran la herida y nos hacen esperar mucho. Nosotros nos curamos cada uno nuestras heridas, las quemamos para que dejen de sangrar y podemos volver rápido a trabajar». Cada hora cuenta en este oficio.

Ali es mauritano y llegó a Barcelona hace dos años después de cruzar el estrecho en patera, como casi todos sus compañeros de techo. Vive sin papeles y recuerda que en su país trabajó en un hotel gracias a su conocimiento de siete lenguas distintas mientras que su situación aquí es «difícil». La opción de volver, sin embargo, no existe: «Vergüenza».

Al contrario que Ali, Diop, un joven senegalés que lleva tres años en el país, admite con tranquilidad su situación: «si de aquí a un año siguen las cosas así volveré a casa, miraré a los ojos a mis padres y les diré que hice lo que pude». «Está complicado», admite, pero no se resigna. Lo que le motiva ahora, cuenta, es labrarse un futuro a base de lucha porque «la suerte no viene, hay que ir a por ella».

Cuando llega la tarde, el trabajo en el patio de la nave remite a los que debieron ser sus orígenes. Los muchachos pelan cables para revalorizarlos y pesan y clasifican los metales que han amontonado durante la mañana. Hay algunas malas caras y recelo para los visitantes, pero tras las presentaciones siempre surgen sus sonrisas.

Cuando soñaban con su vida en Europa no esperaban encontrarse en la cola de la sociedad, pero hay pequeños refugios tras la consciencia de su situación. Ali revela una ayuda: la marihuana. «Cuando sales por la mañana a buscar chatarra en lugar de estar trabajando de algo mejor, cuando piensas en tí mismo contándoles a tus parientes lo que haces, te entra vergüenza y un porro ayuda», dice señalándose la cabeza. La misma necesidad de evasión de los obreros de toda la vida pero en versión musulmana.

Abdul es el más mayor de los que viven en la nave industrial y ha viajado mucho. Primero estuvo en Italia, «donde es jodido vivir sin papeles», luego en Francia y, desde hace tres años, en Barcelona. En ocasiones llega a las afueras de la ciudad en la búsqueda de metales y cables y destaca la falta de problemas con los vecinos del barrio. Es quien nos enseña su hogar. Las estancias se delimitan con maderas y las ventanas están tapadas con plásticos y mantas e igual como en las peores noches de invierno pasaban frío y preferian bajar al patio a calentarse en una hoguera, ahora el calor se les hace muy incómodo «aunque no tanto como en Senegal», sonríe Trypa.

Suelen comer pollo y arroz «para estar fuertes y poder cargar los hierros» cocinados en una cocina oxidada que funciona con el butano que pagan entre todos. Una mujer con acento eslavo fanfarronea sacando la cabeza entre la cortina que le sirve de puerta-«Cuando mejor se come es cuando cocino yo»- y los chicos la saludan cariñosamente. Es una de las dos mujeres del recinto.

Más allá de algunos bandos y rencillas, el respeto rige la convivencia e incluso existen pequeñas jerarquías proyectadas en el tamaño de los habitáculos o las pequeñas posesiones. Cada cual vive con lo que pesca en la calle y junto a los colchones sucios y las ratas se encuetra algun lujo, como altavoces conectados a la radio y una bicicleta estática. Para alumbrarse usan velas y, los más afortunados, alguna chapuza que conecte bombillas con baterías de coche, auténtico maná de la fábrica.
El servicio consiste en un agujero que llega a la cañería, reventada a golpes para que no se inunde, y un cubo para el agua. Orinan en el patio común y se limpian los dientes con un dedo y la manguera que les sirve de ducha en invierno. En verano, como hoy, toca ducharse en la playa.

No hay tristeza, más bien esperanza. Cuenta Diop que cada tarde se reune con su grupo alrededor de la mesa y todos comparten lo que sea que han reunido durante el día: pan, arroz, algunas monedas, a veces un billete, otras veces nada de nada. Puede ser, cada vez es más corriente, que alguien tenga los bolsillos vacíos. No importa, nadie exige unos mínimos. Según sus propios cálculos, viven con «3 o 4 euros al día, pero nunca sabes como iran las cosas». Con ello deben comprar «algo para comer, el tabaco y marihuana» y ahorrar para pagar el butano con el que cocinan. Ese momento en el que aprovechan para hablar de sus novias o de sus sueños, fumar y bailar es el mejor de su vida.

viernes, 26 de febrero de 2010

París, Roma, Salt

Fa cinc anys cremava França, o millor, els seus suburbis. Fa just un any eren els campaments de gitanos a les afores de Roma. En el primer cas l'aleshores ministre d'Interior, Sarkozy, va optar per la força per reprimir els desheretats que s'alçaven i aturar la guerra als carrers més tronats de París. A Itàlia el mateix responsable d'Interior que es tapava els ulls davant la màfia animava els compatriotes a "ser dolents" contra els rom i els nouvinguts.

Avui ens despertem amb algun brot xenòfob a Salt: l'habitual quota d'exaltats que identifica delinqüència i immigració. Una minoria, esperem. Quan parlavem de París esmentàvem l'habitual decalatge negatiu de 4-6 anys que hi ha entre França i Espanya pel que fa a fenòmens socials. Les dates haurien arribat. No seria una aberració que, allà on la crisi no ha provocat disturbis, on la debacle econòmica no ha anat parella d'una crisi social, fossin els conflictes racistes els que portessin la violència als carrers... i la xenofòbia als programes polítics.

Per cert, que els mitjans haurien de ser més curosos amb segons quins tractaments. A la foto de portada de LVNG surt el mateix paio que a un video de la web d'El País. Podem jutjar a partir del minut i 20 del vídeo si la postura que s'ilustra a la portada s'ajusta al discurs de l'home.

martes, 19 de enero de 2010

Vic ens retrata

El bufet de Roca i Junyent ha fet un informe segons el qual la proposta de l'Ajuntament de Vic de deixar sense empadronar els immigrants en situació irregular entra dins la legalitat. Val, molt bé. Me la sua.

No tenir padró significa, a Catalunya i per començar, no poder ser beneficiari de la Seguretat Social. Potser a algú ja li va bé això: menys gent = menys cues. A l'altre que el bombin. Com a mostra, les enquestes que s'han anat publicant: al programa del Cuní i a La Vanguardia ja van sortir majories a favor de la iniciativa de l'Ajuntament de Vic. Em fa vergonya.

Posen l'excusa de la picaresca i l'efecte crida. Aquí molta gent es treu la màscara del "No soy racista pero". El puto "pero". I si no és racisme, és classisme, mala educació, falta total de decència, incapacitat per ser generosos, excés de comoditat, visió acotadíssima del que és el nostre món i el que són les persones. Perquè és molt fàcil allò de "Catalunya per als catalans", serveis públics inclosos, i "cadascú al seu lloc". Culpar els que venen de fora, els diferents, quan ens quedem sense plaça a l'escola, hem de fer massa cua al CAP o se'ns nega el pis de protecció oficial. Merda de gent, merda de país si una majoria pensa d'aquesta manera tan restringida. Que aixequi la mà qui no sigui fill o nét d'immigrats.

No és bonisme, són drets humans, és dignitat. És igualtat.